Cómo nos afectan los cambios

Angustia

No siempre es así, pero ocurre muchas veces que “sufrimos” algún cambio sin que hayamos podido verlo, o intuirlo, con suficiente antelación.

Los seres humanos somos animales de costumbres y, cuando tenemos que enfrentarnos a situaciones diferentes a lo que habitualmente controlamos, podemos sentir una terrible sensación de miedo o de angustia, a veces bloqueándonos y otras causándonos una rabia tan feroz que podemos enfadarnos con cualquiera que se nos ponga delante, incluso con los más inocentes.

¿Todos reaccionamos igual ante los cambios imprevistos?

No.

Hay personas que saben sobreponerse al shock inicial con rapidez, actuando de manera que ese cambio les afecte lo menos posible o adaptándose a él.

Estas personas han aprendido que las circunstancias que vivimos no las podemos cambiar, son las que son y, por mucho que nos duelan o nos perjudiquen, van a estar ahí, no desaparecerán por mayor que sea nuestro enfado o desesperación, reacciones estas que son totalmente humanas pero casi siempre inútiles.

En algunos casos la rabia nos puede ayudar, pero siempre que sepamos utilizarla en nuestro favor, no cuando nos dejamos arrastrar por ella ya que las consecuencias pueden ser aún peores para nosotros.

Entonces, si no podemos cambiar lo que nos pasa ¿hay algo que podamos hacer para sentirnos mejor?

Sí.

Cambiar la forma en que nos afecta aquello que nos ocurre.

En este punto muchos dirán “¡eso es imposible! Yo no sé controlar mis reacciones ante lo que no puedo preveer.”

Y es cierto, ahí está el problema: en NO SABER que sí que se pueden gestionar voluntariamente nuestras reacciones ante las circunstancias que nos afectan a nivel emocional.

¿Y cómo se consigue eso?

Como casi todo en la vida, se trata de un PROCESO.

El primer paso es saber, y sobre todo CREER, que SE PUEDE hacer, que realmente está en nuestra mano cambiar la forma de actuar.

incertidumbreA los más escépticos les puedo decir lo siguiente: ¿nunca se han fijado que dos personas diferentes pueden reaccionar de distinta manera ante la misma situación inesperada? Por ejemplo: ante una provocación en una discoteca o en una manifestación hay personas que responden al ataque con violencia, otras intentando dialogar, otras huyendo, etc.

Esto es así porque algunas de esas personas escogen su forma de actuar (gestionan la emoción) y otras, simplemente, reaccionan (la emoción no es gestionada, actúan automáticamente). Si unas personas pueden gestionar sus emociones, todo el mundo puede hacerlo, es cuestión de aprendizaje y de entrenamiento, nada más.

Después de ese primer momento que todos vivimos, el de sentir esas emociones tan humanas, viene LO QUE PODEMOS CAMBIAR, que es el NO dejarnos llevar por las emociones, sino generar pensamientos positivos que nos ayuden a cambiar la emoción para que podamos actuar de una forma más beneficiosa para nosotros.

Si nos damos cuenta que la situación ya no se puede deshacer, que es imposible cambiarla pero que podemos verla de otra manera menos negativa, nuestra mente también actuará de forma diferente a como es habitual y nos permitirá liberarnos de la presión que sentimos para ver las cosas de una manera más posibilitadora.

Dejadme que ponga un ejemplo real de cómo gestioné yo mismo un caso que viví hace un tiempo.

Cuando me encontraba en paro, unos años atrás, me aceptaron para trabajar en un call center como teleoperador, algo que nunca había hecho.

Al cabo de un mes, el trato despótico de algunos jefes y, sobre todo, el tipo de trabajo que hacía, que chocaba con algunos de mis ideales más profundos, me hizo sentir una gran ansiedad y querer dejar el empleo.

El ir a trabajar cada día me generaba un malestar incluso físico, que se me hizo insoportable hasta que, en un momento dado, todo cambió.

Un buen día me dije a mí mismo “necesito el sueldo que me da este trabajo y no tengo ningún otro en perspectiva, ¿qué puedo mejorar para conservar este empleo hasta que encuentre otro mejor?”

Mi mayor problema era que me hacía sentir muy mal el hecho de tener que decirle a las personas a las que llamaba unas cosas en las que no creía, teniendo que defender a una organización que yo sabía positivamente que su gestión no había sido nada transparente en el pasado.

El hecho de no ser honesto con alguien es algo que nunca he soportado, así que, para poder continuar en el trabajo, y no sentirme mal, llegué a los siguientes razonamientos:

  1. La empresa de la que hablaba no era en la que yo trabajaba, sino que eran unos clientes de ésta, por lo que mi conocimiento interno de dicha organización no era total y podía no estar actualizado, es decir, podían haber mejorado su gestión.

 

  1. Cuando yo hacía una llamada nunca insistía excesivamente en los argumentos cuando veía que mi interlocutor/a sentía un gran rechazo hacia la empresa en cuestión. Por tanto, yo me limitaba a informar, hasta donde me dejaban, sin crear mayor perjuicio o molestia a la persona con la que hablaba.

 

  1. Desde mi puesto de trabajo yo no podía obligar a nadie a hacer algo que no quisiera, por lo tanto, quien se sintiera bien contribuyendo a favor de la empresa, que actualmente podía ser una organización seria, estaba en su derecho de hacerlo.

 

  1. En muchos casos yo escuchaba todo lo que podía a mi interlocutor/a, sobre todo cuando me expresaban sus quejas o su dolor ante lo que la empresa les podía haber perjudicado en el pasado (llamábamos a muchos antiguos asociados de dicha organización), con lo que conseguía incluso que esas personas se desahogaran conmigo de un peso emocional que mantenían aún vivo al cabo de los años.

 

Cuando me di cuenta de que estos argumentos eran totalmente válidos y, sobre todo,Teleoperador feliz cuando fui más consciente del último de ellos, mi percepción sobre el trabajo que estaba realizando cambió totalmente y no solo me ayudó a conservar el empleo durante siete meses y medio más (hasta que me despidieron por no cumplir con sus objetivos) sino que yo iba cada día a trabajar con el siguiente pensamiento en mi cabeza: “¿a ver a cuántas personas voy a ayudar hoy a desahogarse?”, con lo que mi actitud pasó de ser la de una persona amargada y próxima a la depresión, a ser la de alguien que se toma su trabajo con alegría, prácticamente como si se tratara de un servicio social a los demàs.

Este ejemplo que he utilizado es verídico y de primera mano.

No podemos hacer que aquello que ha pasado vuelva hacia atrás en el tiempo y se modifique a nuestro favor, por tanto, lo único que podemos conseguir es modificar el presente, NUESTRO presente.

Los budistas tienen un credo fundamental sobre el que basan su cultura, que les aporta una gran paz interior. Se trata de la Ley de la Impermanencia, que se puede resumir en una sola frase:

Todo pasa, nada permanece por siempre.

Todo pasa, tarde o temprano, nada se mantiene igual eternamente… el dolor tampoco.

Entonces, ¿por qué vamos a dejar que ese dolor nos afecte más de lo imprescindible?

Meditación

Si crees que este artículo le puede ayudar a alguien,

¡compártelo!

 

Anuncios

Acerca de Chema Montorio

Facilito el Autoconocimiento personal para impulsar los cambios, personales y profesionales. Mi pasión es contribuir a que afloren los verdaderos potenciales de las personas y transformar la oscuridad en la que viven en luz, con la que ayuden a brillar a más personas.
Esta entrada fue publicada en Auto-conocimiento, Ejemplos reales, Estado emocional, Ser mejores y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s