Un murmullo de “equidad”

murmullo

Esta mañana, cuando acababa mis ejercicios de Chi kung, me vinieron a la mente una serie de palabras sueltas, aparentemente sin conexión. Esto me suele ocurrir en un momento de la práctica en que intento escuchar lo que mi interior me quiere decir.

Una de esas palabras, de esos inquietantes murmullos que salían de dentro de mí, me llamó especialmente la atención porque se trata de un concepto que no suelo manejar habitualmente; era EQUIDAD.

Al buscar su definición he encontrado varias en Internet, la mayoría relacionadas con el concepto de Justicia.

Una de esas definiciones es:

“Cualidad que consiste en dar a cada uno lo que se merece

en función de sus méritos o condiciones.”

Equidad no es lo mismo que igualdad, es algo más complejo porque introduce el concepto de merecimiento, en función de las características de cada persona, como se ejemplifica en esta imagen:  igualdad_equidad

Pero he encontrado una definición en especial que me ha llevado a reflexionar… y a escribir este artículo:

“Equidad: cualidad que consiste en

NO favorecer en el trato a una persona

perjudicando a otra.”

Automáticamente, al leer esta definición, en lo que he pensado no es en dos personas ajenas a mí, como si yo fuera el “tercero” en algún tipo de proceso negociador o de mediación, sino en lo que me ha pasado muchas veces en mi vida siendo yo uno de los protagonistas: me refiero a escoger verme perjudicado —voluntaria y resignadamente— para favorecer o hacer caso a otras personas, ya fueran familiares, amigos, parejas, socios, etc.

Esto no tendría mayor relevancia —incluso podría entenderse como un acto de “heroico” sacrificio— si no fuera porque, en la inmensa mayoría de los casos, no existía la más mínima justificación que apoyara esa forma de actuar, sino que simplemente tomé la decisión de hacerlo así por evitar un enfrentamiento con la otra persona (por auténtica cobardía o inseguridad) o porque tenía miedo a que la otra persona me dejara de “querer”, fuera cual fuese su relación conmigo, lo cual también estaba motivado por la inseguridad y por la baja auto-estima que me han acompañado durante una gran parte de mi vida.

Actuar con equidad significa darle a cada uno lo que se merece, por lo tanto, la coherencia y la lógica me dicen que también tendré que darme a mí mismo lo que creo que me merezco ¿no es así?

A modo de ejemplo, si alguien me pide que haga algo que no me apetece en absoluto hacer, porque sé que me va a provocar pasar un mal rato sin darme ninguna satisfacción a cambio, y la única razón para hacerlo es darle placer a la otra persona, sin ninguna otra motivación más importante ¿tiene alguna lógica hacerlo?

Ahora sé que no.

Según una frase de nuestro refranero popular actuar así sería como “desvestir a un santo para vestir a otro”, algo totalmente absurdo.

En esta situación uno sale ganando —el otro— gracias a que yo pierdo, por lo que el resultado, matemáticamente hablando, sería el mismo que si el otro pierde y yo gano solo que, en este último caso, yo estaría cumpliendo con un precepto básico a nivel emocional: el de quererme a mí mismo y cuidarme, para estar lo mejor posible y así poder dar a los demás lo mejor de mí.

bombero-con-nina-en-brazosAlgo muy diferente es cuando nos sacrificamos por los demás de forma totalmente consciente y con una intencionalidad positiva, no con resignación  sino con una motivación más elevada. En este caso lo más seguro es que sí se produzca un resultado favorable en la ecuación: posiblemente habrá algún beneficio para otras personas que a nosotros nos reporte una satisfacción saludable, incluso con algún tipo de crecimiento personal, para nosotros y/o también para los demás.

Al fin y al cabo, en este caso habremos actuado con equidad, ya que habremos hecho lo que creemos que el otro u otros se merecían realmente, sin perjudicarnos de forma importante a nosotros mismos, ya que eso nos habrá proporcionado algún tipo de beneficio real, y no ficticio como me pasaba a mí debido a mis inseguridades.

Pensando sobre este artículo me han venido a la mente las últimas frases de un artículo de La Vanguardia (La Contra, 7-9-16), artículo que me pareció muy interesante en su totalidad. En él, Pascual Girons, una persona que se ha hecho a sí misma renaciendo de sus cenizas como empresario arruinado para alcanzar el éxito, profesional y sobre todo como persona, dice lo siguiente en la entrevista que le hace el periodista:

       P. Girons:  Tus miedos son una ilusión mental para que no                    actúes. Sé libre: quiérelo todo pero sin necesitarlo, sin                          apegarte, sin dependencia.

       Periodista: ¿Lo mismo en las relaciones amorosas?

       P. Girons: Sí: “Te amo, pero no te necesito” es buen amor. Mal              amor es apego y dependencia. Todo aquello a lo que te                          apegues te hará sufrir. ¡La libertad es no tener miedo a                          perder nada!

Actuar con equidad, para mí, es comportarnos con esta libertad de la que habla Pascual Girons: hacer lo que realmente queremos hacer, sin estar coaccionados  por el apego a los demás —o a las cosas— ni por el miedo a perderlos, eso solo nos lleva a sentirnos encerrados en un círculo vicioso que nos hemos creado nosotros mismos, lo cual aún puede ser más triste cuando nos damos cuenta que las decisiones siempre han sido completamente nuestras.

Mi experiencia me ha demostrado que dejarme ver como realmente soy, y decir “no” cuando siento que debo decirlo, me ha dado más beneficios que disgustos, entre ellos ser más respetado y querido por aquellas personas a las que les gusto tal y como soy, sin trampas ni engaños. Por tanto, si debemos acabar perdiendo algo o a alguien es porque realmente es lo mejor para nosotros en ese momento, aunque en un principio no sepamos verlo así.

Busquemos ser más equitativos entre nosotros, dando a cada cual lo que se merece y también a nosotros mismos porque ¿quién mejor que nosotros sabe lo que realmente nos conviene de verdad?

Siempre, claro está, que queramos escuchar esos “inquietantes murmullos” de nuestro interior…

dialogo-interior

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Acerca de Chema Montorio

Facilito el Autoconocimiento personal para impulsar los cambios, personales y profesionales. Mi pasión es contribuir a que afloren los verdaderos potenciales de las personas y transformar la oscuridad en la que viven en luz, con la que ayuden a brillar a más personas.
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