La vida no es de color de rosa

El mundo color de rosa

Pues no, siento desengañar a algunos o perjudicar a otros con esta afirmación pero es la pura verdad: la vida no es de color de rosa… para nadie.

¡Y menos mal! Si continúas leyendo comprenderás por qué digo esto.

Aunque algunos nos dediquemos —o queramos hacerlo— a esto de potenciar la Inteligencia Emocional, o a usar los recursos del Coaching o la Psicología para ayudar a que otras personas tengan una vida más feliz, eso no se debe confundir en absoluto con que queramos convencer al resto de la Humanidad de que debemos aspirar a tener una vida carente de dificultades.

Por lo menos no es eso lo que queremos transmitir, a aquellos que creen en nosotros, los que nos consideramos honestos.

La vida no es fácil.

Y esto no solamente es así sino que ¡tiene que ser así!

Como ya he dicho en algún otro artículo: enfrentarse a los problemas y a las dificultades es la única manera que tiene el ser humano de aprender y de desarrollar plenamente su potencial.

Sin reto no hay aprendizaje, así de simple.

Si la vida fuera realmente un camino de rosas —y, además, sin espinas— posiblemente no avanzaríamos más allá de aprender a llevarnos la comida a la boca.

Desde que nacemos estamos continuamente superando dificultades que nos hacen aprender nuevas cosas. Vamos a verlo en seguida.

Cuando somos bebés lloramos para indicar que nos ocurre algo, lo que nuestros padres o cuidadores deben  adivinar, hasta que aprendemos a hablar.

Nos arrastramos por el suelo, con una visión muy limitada y aburrida del mundo, hasta que aprendemos a caminar.

En la escuela soportamos las bromas y malas pasadas de los demás, hasta que aprendemos a defendernos, abriéndonos a la dureza de la cruda realidad. Esto mismo, nuestros antepasados más lejanos lo aprendían cuando algún animal se los quería devorar, así que no nos quejemos demasiado….

Pareja adolescente enfadadaMás adelante nos enfrentamos a los primeros rechazos y desengaños sentimentales, aprendiendo a rehacernos después de sentirnos hundidos en la más profunda de las tristezas. Aquí nos encontramos ante ese concepto que hoy se escucha tanto: la resiliencia.

Cuando por fin tenemos una carrera profesional se nos puede echar encima todo un abanico de desagradables dificultades (sueldos insuficientes, horarios agotadores, compañeros insufribles, jefes despóticos, tareas incomprensibles,…) lo que nos hace aprender montones de cosas: a mejorar nuestra comunicación, a tener mayor flexibilidad, auto-control, astucia, diplomacia, resolutividad, creatividad o empatía, entre otras muchas. Y también aprendemos a querernos más y a protegernos, a veces haciéndonos respetar y, otras, buscando nuevas posibilidades laborales.

Si tenemos alguna pasión fuera del trabajo, como una afición o la práctica de un deporte, tendremos dificultades para practicarlos, como los compromisos y responsabilidades que hayamos ido adquiriendo, lo que nos ayudará en el aprendizaje sobre la gestión de nuestro tiempo y en el de clarificar nuestras prioridades, temas absolutamente importantes en la vida de toda persona.

La vida en pareja también está llena de inconvenientes, evidentemente superables en la mayoría de los casos, pero que nos ayudan a aprender mucho, como a ser más asertivos y empáticos, a mejorar nuestra comunicación y a negociar sobre nuestras preferencias, a ser creativos e imaginativos (elementos clave para esquivar la tan devastadora “rutina conyugal”), a administrar mejor los recursos de que disponemos (en pareja se suelen hacer planes de futuro que requieren planificación económica y estratégica) e incluso podemos aprender a gestionar los conflictos que pueden aparecer con amigos, familiares, los hijos, etc.

¡Oh! parece que esto de tener pareja es un curso intensivo sobre Competencias, tampoco es todo lo de color de rosa que parece cuando nos enamoramos ¿verdad?

¿Quiero decir con todo esto que es imposible ser felices?

¡Para nada!

Relax-montañaSimplemente hay que entender que el ser feliz es un concepto muy subjetivo: para unos significará una cosa y para otros otra pero, para todo el mundo igual, está ligado a nuestras capacidades y actitudes para afrontar los problemas y las dificultades que, como ya hemos visto, es seguro que van a aparecer en nuestro camino, por muchas soluciones “milagrosas” y métodos extraordinarios que nos propongan los “gurús” de turno.

La vida no es fácil porque, si lo fuera, tampoco le daríamos el suficiente valor. Las personas solo valoramos aquello que nos cuesta conseguir, lo que nos viene dado ni siquiera lo percibimos muchas veces. Sino, pensemos en algo tan simple como el agua corriente.

Cuando yo era pequeño pasaba los veranos en el pueblo de mi madre. Allí no tenían agua corriente y teníamos que ir cada día a coger agua de la fuente, tanto para beber, como para cocinar, como para el aseo diario. Tener agua en casa significaba ir con los cántaros hasta una de las fuentes, llenarlos (eludiendo los ataques de las furiosas avispas que siempre rondaban buscando la humedad) y cargar con ellos de nuevo hasta la casa de mi abuela. Os aseguro que cada gota de agua que usábamos era muy valiosa para nosotros ¡porque nos costaba un esfuerzo importante tenerla a mano en casa!

¿Es acaso la misma sensación que cuando hoy abrimos simplemente el grifo del agua y tenemos toda la que queremos?

En absoluto, ni siquiera le damos la más mínima importancia y llegamos a derrochar ese preciado bien, dejando correr el agua de forma innecesaria muchas veces.

En resumidas cuentas: la vida no es fácil, ni de color de rosa… sino de todos los colores del arcoíris y de muchos más, como los del atardecer que estoy viendo mientras escribo esto, mirando el puerto de mi ciudad.

Porque eso es también la vida: un conjunto de momentos estupendos e irrepetibles, entre otros que nos pueden parecer malos pero sin los que el resto ya no tendría el mismo sentido.

Entonces…

¿para qué queremos que la vida sea solamente de color de rosa?

Anochecer, puerto desde Montjuich-1

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Acerca de Chema Montorio

Facilito el Autoconocimiento personal para impulsar los cambios, personales y profesionales. Mi pasión es contribuir a que afloren los verdaderos potenciales de las personas y transformar la oscuridad en la que viven en luz, con la que ayuden a brillar a más personas.
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2 respuestas a La vida no es de color de rosa

  1. ealvargo dijo:

    No ho és. No ho és. No ho és.
    Cada vegada que penso en una dificultat superada amb esforç penso això mateix que dius: no ho és de fàcil. Però és engrescador, i perquè no dir-ho em fa venir “trempera”, quan penso en la superació de reptes i dificultats. Segon Bravo!

    • Ei, això sí que és engrescador!!!
      Gràcies pels teus comentaris, company.
      I tant que hem de sentir-nos tal com dius quan vencem les dificultats, això sí que és la “sal de la vida”.
      Una abraçada.

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