Un gran tabú: el reconocimiento personal

Aplauso

Hace unos días, en una formación sobre gestión emocional que dimos mi compañera Silvia Hernández  y yo, viví uno de esos  momentos  que dan que pensar.

Casi al finalizar la sesión leímos en voz alta unas frases, con interesante contenido sobre inteligencia y gestión emocional, que una de las asistentes había recopilado de diversos autores para compartir con nosotros. Se trata de una chica extranjera que llegó a nosotros con una problemática de falta de adaptación a nuestro país, después de haber vivido aquí durante varios años pero en un entorno totalmente cerrado, solamente entre compatriotas suyos.

Lo impactante vino cuando, al acabar de comentar las frases, le dimos un aplauso como reconocimiento al interesantísimo trabajo de recopilación que había hecho.

¡Se sintió tan abrumada por aquellos aplausos que se tapó la cara con las manos y estuvo a punto de llorar de nerviosismo, sin atreverse siquiera a mirarnos!

Me costaba creer que alguien se pudiera sentir tan mal porque otras personas le brindaran un pequeño gesto de agradecimiento por su trabajo pero, al momento, comprendí que podía ser algo normal dependiendo de las circunstancias que hubiera podido vivir, cosa que me confirmó poco después ella misma.

Su familia siempre le había dicho que no debía hacer nada para sobresalir entre los demás y que no estaba bien buscar ningún tipo de reconocimiento. A mi entender, esas creencias la han llevado a ser una persona con pocas aspiraciones en la vida, conformista y con una valoración muy pobre de sí misma y de su gran potencial, que los demás vemos pero ella no.

Creo que esta creencia limitante puede surgir de confundir el hecho de recibir ese reconocimiento –algo totalmente positivo a nivel emocional- con actitudes de falsa modestia, egocentrismo o de necesidad de protagonismo,  rasgos de personalidad éstos que pueden llevar unidos ciertas carencias afectivas o de falta de autoestima pero que, en ningún caso,  deben confundirse con el sano disfrute del reconocimiento sincero que nos puedan mostrar los demás.

Aceptar el reconocimiento que nos puedan dar tampoco significa que dejemos de ser humildes, una virtud que también hay que comprender en su justo significado.

Los seres humanos necesitamos diversos estímulos que nos ayuden a recargar nuestras energías y a facilitarnos la motivación necesaria para estar al 100 % de nuestras capacidades, manteniendo así nuestro equilibrio emocional.

Uno de esos estímulos es el recibir reconocimiento por una buena acción o un trabajo bien hecho, lo que además es indispensable para nuestro aprendizaje, puesto que

lo que se reconoce, se repite; mientras que lo que se ignora, se olvida o se rechaza.

Para ilustrar esto último solo hay que recordar cómo aprenden a hacer ciertas cosas los bebés: lo hacen gracias a que los adultos les mostramos nuestro reconocimiento de diferentes formas, reforzando así su aprendizaje.

Esto es algo tan cierto que incluso forma parte de las directrices que se están  transmitiendo a los dirigentes y responsables de muchas empresas  que contratan a profesionales para que mejoren la gestión del personal y de los conflictos que puedan existir entre los empleados, cosa que llega a provocar problemas a diversos niveles dentro de las organizaciones.

Dar reconocimiento, sincero y fundamentado, es tan importante como saberlo recibir y disfrutar: genera satisfacción en quien lo da y refuerza la autoconfianza, el aprendizaje  y el crecimiento personal en el que lo recibe, ayudándole a identificar sus fortalezas para que pueda potenciarlas aún más.

Para acabar os dejo un vídeo que me ha parecido realmente interesante de una entrevista a Álex Rovira  (escritor, conferenciante y emprendedor) en el que habla de la importancia que tiene el reconocimiento para las personas (vídeo).

Álex Rovira, reconocimiento

Añado aquí un artículo que habla del mismo tema con otras aportaciones realmente interesantes. Lo ha escrito un especialista en Comunicación, Ferràn Ramón-Cortés y me lo ha proporcionado un buen amigo y lector de este blog, cosa que me gustaría que hicieran más personas para hacer esta publicación más rica y útil para sus lector@s.

¡Disfrutad de las “caricias emocionales”… y compartidlas con quien penséis que las merecen!

Y si pensáis que este artículo puede ser de utilidad para alguien…¡compartidlo también!

 

 

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Acerca de Chema Montorio

Facilito el Autoconocimiento personal para impulsar los cambios, personales y profesionales. Mi pasión es contribuir a que afloren los verdaderos potenciales de las personas y transformar la oscuridad en la que viven en luz, con la que ayuden a brillar a más personas.
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2 respuestas a Un gran tabú: el reconocimiento personal

  1. Otro gran artículo Chema!! Felicidades!! Me permito añadir un artículo de otro gran experto en comunicación y relaciones humanas: Ferran-Ramón Cortés: http://elpais.com/elpais/2013/01/17/eps/1358439042_824093.html

    • Muchas gracias, Jorge.
      El reconocimiento personal y profesional es una cuestión muy poco valorada a nivel general y que, en cambio, tiene una gran importancia para el equilibrio emocional.
      El artículo que compartes aquí me parece tan interesante que lo voy a incorporar al artículo del blog, para que lo puedan ver más personas. Esto es lo que me gustaría que hicieran más lectores de mi blog: enriquecerlo con sus interesantes aportaciones y ayudarlo a crecer.
      Mil gracias de nuevo por tu colaboración.

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