El momento también cuenta

karate_kid

¿No os ha pasado nunca que os empeñáis durante un tiempo en conseguir algo, sin lograrlo, y  que de repente, en otro momento, esa idea o proyecto se convierten en realidad de una forma sencilla?

A mí sí, varias veces.

Parece algo inexplicable que, por más que lo intentemos, no creo que  lleguemos a comprender de una forma racional.

De la única manera que he creído entender esta cuestión es con la ayuda de esta frase:

“El maestro llega cuando el alumno está preparado.”

“Estar preparado”, esta es la cuestión importante y lo que se nos escapa cuando estamos obsesionados con nuestra idea.

Es posible que tengamos mucho empeño, que nos hayamos informado bien, que creamos tener lo necesario para alcanzar nuestro objetivo pero que, desgraciadamente,  aún nos falte algo para estar suficientemente preparados para lograrlo y por eso se nos escape.

Creo que, la mayor parte de las veces, se trata de falta de auto-convencimiento,  de no creer demasiado en nuestra propia idea o proyecto que –decimos- queremos realizar. Pero lo decimos más hacia fuera, de cara a los demás, que realmente a nosotros mismos, por la razón que sea: porque pensamos que es lo que tenemos que hacer, por prejuicios, por presiones externas, etc.

Una de mis experiencias en este sentido me pasó hace años, en un periodo de mi vida en que me sentía muy mal conmigo mismo. Fue cuando me planteé realizar alguna especie de retiro por unos días para intentar aclarar mi cabeza y mejorar mi vida, que hacía aguas como un viejo cascarón en una tormenta.

Tomé esta decisión por comentarios que había oído de otras personas a las que esto les había funcionado y empecé a buscar posibilidades en este sentido, pero siempre pasaba algo por lo que no encontraba nada que me convenciera: o era muy lejos, o costaba demasiado dinero para mis posibilidades, o las fechas no me iban bien, o…, o…, o…

Siempre encontraba una excusa perfecta para rechazar lo que encontraba, hasta que  finalmente abandoné la idea y seguí con mi vida, que se desmoronaba poco a poco ante mis ojos.

En aquella época yo  era de los que pensaban que el mundo entero, incluso mi familia,  estaban en mi contra y que por eso me salían las cosas mal. Continuamente cometía el tan común error de poner la responsabilidad en los demás de lo que pasara en mi vida, en lugar de reconocer mis errores para buscar soluciones a mis problemas.

Mi vida continuó con una serie de fracasos a diferentes niveles: sentimental, familiar, profesional, social, etc., (lo podréis leer en la sección “Acerca de mí”) hasta que comencé mi proceso de cambio personal, con ayuda de una gran profesional de la psicología y el coaching, con la que fui descubriendo tanto lo positivo como lo negativo de mí, para poder mejorarlo.

Y ahora llega lo interesante.

Hace algo más de dos años, mientras me encontraba sin trabajo pero en plena efervescencia emocional, buscando mi verdadero camino en la vida y siendo mucho más sincero con mi propio yo, tuve la necesidad de aislarme unos días “del mundanal ruido”. Sentía que tenía muchos problemas en la cabeza y que debía poner orden en ellos para poder tomar las decisiones adecuadas que me ayudaran a solucionarlos.

practicar-meditacion-zenLa sensación era parecida a la de años atrás: necesitaba dejar por unos días mi vida cotidiana buscando un poco de paz, así que me puse a buscar por internet y, ¡sorprendentemente a los pocos minutos encontré el lugar idóneo donde retirarme por 10 días!

Además de estar a pocos kilómetros de mi ciudad, ni siquiera tenía  que pagar por mi estancia si mis posibilidades no me lo permitían, como era el caso, aunque adquiriendo el compromiso moral de hacerme cargo de los gastos en cuanto mi situación mejorara.

¡Era simplemente increíble!

Años atrás lo había intentado durante más tiempo sin conseguirlo y ahora, en un instante, aparecía ante mí la solución perfecta que cubría todas mis necesidades.

¿Qué había de diferente entre un momento y el otro? A simple vista ahora solo tenía una mayor disponibilidad de fechas al no tener trabajo, lo que también hacía que mi situación económica fuera aún peor que años atrás.

Pero sí que había algo de diferente, que era en realidad lo más importante: ¡yo!

Yo había cambiado, o estaba en pleno cambio, para ser más exactos. En ese momento yo era una persona mucho más dispuesta a querer mejorar a todos los niveles, a enfrentar mis miedos en lugar de evitarlos y de culpar a los demás por ellos y por todos mis errores, que también había empezado a reconocer y a trabajar.

¡Este era mi momento!  

Era el momento adecuado para buscar la manera de poner paz en mi mente y en mi corazón, como pude comprobar durante aquellos diez extraordinarios días en los que tuve tantas revelaciones y estupendas experiencias personales gracias a la meditación. Fue muy duro al principio, pero en ese momento estaba preparado, no solo para soportar los sacrificios que hice sino para extraer una serie de reflexiones con las que le he dado un giro de 180 grados a mi vida.

Estoy seguro que, de haber encontrado la misma solución años atrás, no hubiera completado el retiro de 10 días, en los que tuve que observar el más estricto silencio durante 9 de ellos.

Esta es solo una de las experiencias que puedo contar al respecto, he vivido bastantes más, así como otras personas que conozco.

¡El momento sí que cuenta!

Y, por mucho que nos empeñemos, si no es nuestro momento no conseguiremos lo que nos planteamos pero, ahora que sabemos cómo funciona esto, no debemos frustrarnos por ello sino tomarlo como una señal para indagar sobre qué es lo que nos falta para estar lo suficientemente preparados y poder recibir al maestro que nos guíe hacia nuestros objetivos.

EL-celebre-Kung-fu-de-David-Carradine

 

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Acerca de Chema Montorio

Facilito el Autoconocimiento personal para impulsar los cambios, personales y profesionales. Mi pasión es contribuir a que afloren los verdaderos potenciales de las personas y transformar la oscuridad en la que viven en luz, con la que ayuden a brillar a más personas.
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2 respuestas a El momento también cuenta

  1. Male dijo:

    Chema me encantó como has explicado tu encuentro con el retiro de silencio. Profundo.

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