Escuchar más y hablar menos.

Escuchar sin hablar

Zenón de Citio fue un filósofo griego (s. IV-III a.C.), que dijo:

“Tenemos dos orejas y una sola boca para

escuchar más y hablar menos.”

Aunque tengo que reconocer que yo soy muy hablador, estoy totalmente de acuerdo con él, sobre todo desde que me dedico a hacer formaciones en el ámbito emocional.

Cuando estoy en el aula, aunque los asistentes a la formación están esperando que los formadores les demos información –que para eso van-, cada vez tengo más claro que una parte fundamental de la sesión la aportan ellos, haciendo notar sus necesidades y dando sus puntos de vista sobre los temas que tratamos.

El formador, si tiene la suficiente sensibilidad para escuchar (espero tener un poco de ella) puede detectar lo que realmente interesa al grupo y, si sabe y puede abordarlo, lo que les diga tendrá un impacto mucho más profundo y duradero en las personas que asisten a la sesión, porque es lo que realmente les interesa en ese momento.

Lo mismo puede ocurrir con cualquier otra situación  en la que intervenga la Comunicación entre dos o más personas.

¿Cuántas veces nos damos cuenta que lo que acabamos de decir, durante una conversación, es un argumento con una base muy poco sólida? A mí me ha pasado montones de veces, sobre todo cuando hablo de política con un amigo mío que está muchísimo mejor informado y más al día que yo en estos temas.

Lo normal es pensar que cada uno tenemos la razón en aquello de lo que estamos hablando, lo cual es lógico porque sino no lo defenderíamos; el problema está en creer que nuestra verdad es la única, cuando ya sabemos que todo en esta vida es relativo, también la “verdad”.

Todos vemos la realidad de una forma distinta, según nuestras vivencias, creencias y circunstancias personales.

Cuando nos centramos en lo que nosotros sabemos, o creemos saber, sin escuchar siquiera lo que el otro tiene que decir, nos perdemos una oportunidad estupenda para aprender y ver las cosas desde otra perspectiva, ¿será la “verdadera”? no lo sé, pero será “otra realidad” de la que podremos extraer algo interesante y quedárnoslo, o no, y simplemente habremos dado la oportunidad al otro de que se exprese igual de libremente que nosotros, facilitando que la conversación fluya mucho mejor.

La Comunicación se produce cuando dos personas quieren intercambiar información. Si lo que pretendemos simplemente es hablar nosotros, sin estar dispuestos a escuchar al otro, no necesitamos un interlocutor, podemos hacerlo con la pared que, al fin y al cabo, tendrá el mismo efecto.

Durante mi “etapa oscura” yo no escuchaba prácticamente a nadie, solamente a mi socio en la empresa. Mi mujer, algún amigo que aún tenía e incluso algún proveedor, me advirtieron sobre los posibles peligros que me podía reportar una persona que trabajaba para mí como gestor, pero nunca les hice caso porque creía que yo era el único que tenía toda la información referente al negocio y que ellos no podían opinar con suficiente conocimiento de causa.

¡Qué equivocado estaba!

Yo no escuchaba y eso me ha costado grandes perjuicios.

Lo que pasaba, al contrario de lo que yo creía, era que ellos veían algunos indicios sospechosos de la actuación de esa persona justamente porque contaban con mayor perspectiva que yo, al no estar tan implicados en la empresa. Mi mirada era mucho más limitada que la suya, cosa de la que me di cuenta cuando ya era demasiado tarde.

Escuchar más y hablar menos nos ayuda a ampliar nuestra perspectiva de las cosas. Después ya veremos si lo que nos dicen nos sirve o no, nadie nos obliga a aceptar como propio algo que no nos beneficie pero, como se dice en algunos ámbitos: “la información es poder”, lo que es una gran verdad, a todos los niveles.

Cuantos más puntos de vista tengamos sobre algo, mejor preparados estaremos para opinar o para actuar al respecto.

Y ahora ya está bien de hablar yo. Me gustaría poder “escuchar” lo que tengáis que decir a través de vuestros comentarios, ya sea sobre este tema o sobre cualquier otro que os interese que trate en otro artículo.

¡Animaros a escribir, yo os escucho!

saber-escuchar

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Acerca de Chema Montorio

Facilito el Autoconocimiento personal para impulsar los cambios, personales y profesionales. Mi pasión es contribuir a que afloren los verdaderos potenciales de las personas y transformar la oscuridad en la que viven en luz, con la que ayuden a brillar a más personas.
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