No somos SOLO lo que hacemos.

profesiones

En las formaciones sobre competencias y auto-conocimiento que realizo, junto a mi compañera y orientadora laboral Silvia Hernández, nos cuesta mucho conseguir que los asistentes se vean a sí mismos como “algo más” que  aquello a lo que se han dedicado profesionalmente.

¿Solamente “somos” lo que hacemos en un empleo?

–Buenos días, me llamo Javier y soy médico (ingeniero, abogado, administrativo, pintor…).

Esto es lo que solemos oír muy a menudo cuando se nos presenta una persona.

Recuerdo que, en un curso al que asistía como alumno, a la hora de presentarse al resto del grupo una mujer lo hizo diciendo que “era madre” y me pareció algo extraordinario, además de coherente, porque esa sí que es una función que se hace prácticamente “a tiempo completo”.

El problema de muchas personas es que creen que sus vidas están llenas solo por su trabajo, olvidándose del resto de sus facetas como persona: la de ser esposos, padres, hijos, amigos y, sobre todo, ellos mismos, con sus necesidades y deseos.

Por esta razón, cuando llega el momento de la jubilación, muchas de estas personas se sienten totalmente desubicadas y vacías, habiendo perdido la razón fundamental de su existencia, aquello que les daba un sentido a sus vidas: el trabajo.

Si solo somos aquello que hacemos ¿qué pasa cuando dejamos de trabajar? ¿también dejamos de existir?

Esta reflexión le podrá parecer muy peregrina a algunas personas, pero los que han estudiado PNL (Programación Neuro Lingüística) conocen muy bien la importancia que para nuestro cerebro tienen las palabras, y el uso que hacemos de ellas.

EL ANCLAJE EN LA PNLSi solo nos vemos a nosotros mismos como “aquello a lo que nos dedicamos” nuestra mente se lo toma a pies juntillas y hace que nuestra vida gire casi exclusivamente alrededor de eso, quitando importancia al resto de facetas, personas o actividades que sean diferentes a las que tienen que ver con el trabajo. Nuestro cerebro no sabe que algún día dejaremos de trabajar, eso no depende de un plan que se pueda almacenar en los genes, por lo que no nos prepara para ello.

Por tanto, es muy importante que seamos conscientes de todo lo que nos rodea y de todo aquello que también forma parte de nuestra vida, o que deberíamos cuidar como parte de ella: la familia, los amigos, los momentos de diversión y ocio, el aprendizaje para nuestro crecimiento personal (no solo profesional), las aficiones, el bienestar a todos los niveles (físico, mental y emocional), los sueños y proyectos de futuro,…

Esto es importante, tanto para los que trabajan por cuenta ajena como para aquellos que quieren emprender su propio negocio. Es igual que nos dediquemos a lo que realmente nos gusta, nuestra vida no se compone solamente de eso. Desgraciadamente yo lo aprendí de la forma más dura: perdiendo la convivencia con mi familia y el contacto con la mayoría de mis amigos, esto fue durante la etapa en la que me convertí realmente solo en lo que hacía en mi trabajo, por eso ahora no se lo recomiendo a nadie.

Es muy interesante crear pactos para no caer en esta trampa mortífera: establecer unos acuerdos con nosotros mismos, con nuestra familia, con los socios en el negocio,… Hay que acordar unos límites que no rebasaremos jamás, creando así un umbral de confianza para los que están a nuestro alrededor,  compartiendo esas otras facetas que también forman parte de nuestra vida, y con el que nosotros ganaremos mucha tranquilidad a nivel emocional.

¿Cuáles son esos límites? Para cada persona podrán ser diferentes o, por lo menos, tener distintas dimensiones, pero algunos de ellos podrían ser:

  • marcarse un horario de trabajo y no excederlo, salvo excepciones muy justificadas, dedicando un tiempo cada día a la familia. Me refiero a un tiempo “real”, estando totalmente presentes (no solo físicamente) y sin dejar que el trabajo lo pueda distorsionar.
  • Tener nuestro espacio de ocio personal, que nos ayudará a mantenernos equilibrados psicológica y emocionalmente.
  • Respetar unos periodos de vacaciones, sobre todo si se tiene familia.
  • Separar lo urgente de lo importante. Muchas veces confundimos estos términos y perdemos de vista lo que es realmente importante en nuestra vida.
  • No anteponer las exigencias del empleo a las necesidades de nuestros allegados o a las nuestras como personas individuales. Es cierto que el trabajo nos da los recursos para sobrevivir, pero el empleo puede ser muy volátil (hoy lo tienes y mañana…), a diferencia de lo que tendría que ocurrir con las personas que nos rodean.

Una persona se compone de diferentes partes y todas ellas son necesarias para que se sienta completa y satisfecha, por eso debemos cuidarlas por igual.

Personalmente me pongo triste cuando veo a esas personas mayores sentadas en el banco de un parque, solos, dejando escapar el tiempo entre sus dedos.

¿Habéis pensado cómo os gustaría veros cuando llegue el momento de la jubilación?

Anciano paracaídas

 

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Acerca de Chema Montorio

Facilito el Autoconocimiento personal para impulsar los cambios, personales y profesionales. Mi pasión es contribuir a que afloren los verdaderos potenciales de las personas y transformar la oscuridad en la que viven en luz, con la que ayuden a brillar a más personas.
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