El poder de una sonrisa

Sonrisa mujer

 

Años atrás, cuando comenzaba a salir de mi “etapa oscura”, la psicóloga-coach que me trataba me dijo algo que me impactó mucho: que “yo había llegado a su consulta por primera vez enfadado con el mundo”, cito textualmente.

Aquella frase me hizo reflexionar y, echando marcha atrás en mis recuerdos, tuve que reconocer que ella tenía razón.

Intenté revivir momentos en los que me había sentido feliz, alegre o ilusionado en los últimos años, pero no los encontré, salvo unas pocas excepciones.

Ni siquiera recordaba cuándo había tenido una larga temporada de toda mi vida en que me hubiera sentido realmente feliz.

Yo era de las personas que se enfadaba fácilmente, entre otros muchos motivos por ver cualquier actitud incívica, como ver a alguien tirar un papel al suelo, pasarse un semáforo en rojo o dejar basura en la playa o en la montaña.

Pero lo peor no era eso, que podría ser comprensible hasta cierto punto, sino que ese enfado me podía durar el resto del día y amargarme la existencia, a mí y a los que estuvieran a mi lado.

¡El choque en mi cerebro fue brutal!

¿Una persona puede vivir sin sentir felicidad y permanentemente enfadado?

¡Claro que sí, yo lo hice! pero no se lo recomiendo a nadie. Eso no es vivir, sino simplemente sobrevivir, mantener nuestras funciones vitales y poco más, como las plantas.

Después de haberme hecho esta revelación, mi psicóloga me explicó un método para solucionar este tipo de comportamiento negativo para mí. Consistía en comprender de lo que puede ser capaz una simple sonrisa y cómo podemos usar ese potencial en nuestro propio beneficio.

Fue una sesión estupenda que me cambió la vida.

Ella me demostró que, si sonreía frente a mí, yo no podía mantener una actitud seria o triste por mucho que lo intentara. Lo repitió varias veces y siempre, invariablemente, yo acababa riendo.

También me explicó que esto es debido a que el ser humano es un animal básicamente social, que tiende a imitar lo que ocurre en el grupo para sentirse aceptado dentro de él.

Además, la risa genera una sustancia en nuestro organismo que nos hace sentir bien, por lo que nuestro estado de ánimo se vuelve más positivo y alegre. Se trata de la hormona llamada endorfina, la responsable de la alegría y de la disminución del dolor.

Desde entonces he hecho muchas veces la prueba de dirigirme a alguien, totalmente desconocido, con una sonrisa en mi cara para intentar causarle una buena reacción, ya fuera porque era la persona que me tenía que atender en un negocio o un organismo oficial o, simplemente, porque la veía con expresión triste y me apetecía intentar que la cambiara.

Siempre me ha funcionado, os lo aseguro, y es muy gratificante.

Y ahora llegamos a la parte que más me gusta de este tema: el poder de nuestra sonrisa para nosotros mismos.

Mª José Iosa, la persona que dirigía mi terapia, también me explicó la manera de mejorar mi propio estado de ánimo siempre que quisiera. Lo único que tenía que hacer era forzar una sonrisa, ni más ni menos.

Ya sé que suena a algo completamente utópico, pero funciona.

Forzando la sonrisaElla me recomendó que lo probara creando una sonrisa en mi cara frente a un espejo, y observara los resultados. Las dos o tres primeras veces me costó bastante elevar las comisuras de los labios de una forma intencionada, por lo que no funcionó, pero al seguirlo intentando lo conseguí, y el efecto fue sorprendente: durante un buen rato me mantuve más alegre de lo que estaba antes.

En aquella época yo aún trabajaba conduciendo, por lo que me enfadaba a menudo por las malas actitudes de otros conductores. Un buen día, después de uno de aquellos enfados cotidianos, probé el nuevo método dentro  del coche.

Aprovechando que estaba parado en un semáforo orienté hacia mí el espejo interior y forcé una sonrisa.

¡Tuve el mismo resultado que en mi casa! Pasé del enfado y la tristeza a estar mucho más relajado y alegre.

Desde entonces utilizo este sencillo método para mejorar mi estado de ánimo y, muchas veces, también el de los demás; simplemente forzando una sonrisa.

Ahora ya no necesito usar un espejo y, en ocasiones, me doy cuenta que voy por la calle “con la sonrisa puesta”, en piloto automático, y con más tranquilidad interior de la que recuerdo en mucho tiempo.

La risa es muy sana, para el organismo y para mantener un buen equilibrio emocional, además de altamente contagiosa; los niños, con su infinita sabiduría natural, nos lo demuestran continuamente.

Juguemos a ser un poco más niños…

sonrisa-del-bebe

 

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Acerca de Chema Montorio

Facilito el Autoconocimiento personal para impulsar los cambios, personales y profesionales. Mi pasión es contribuir a que afloren los verdaderos potenciales de las personas y transformar la oscuridad en la que viven en luz, con la que ayuden a brillar a más personas.
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4 respuestas a El poder de una sonrisa

  1. Malena dijo:

    Chema , maravilloso tu post. Muy útil y enriquecedor. Gracias

  2. José Antonio Sanz dijo:

    Tu franqueza y honradez al abrirte a los demás demuestra tu valentía y tus ganas de cambio,que te acerca a la verdad,¿Te has dado cuenta que la respuesta está en las calles y al mismo tiempo está escondida? ,¿que hay que luchar por obtenerla?Si hay alguien que le interese que no aprendamos,¿no estará confundida la mayor parte ?La información y la desinformación van juntas .Dicen que los consejos no ayudan pero cuando vamos con un palo como los ciegos ,necesitamos ayuda de todos los sitios y sopesar los informes ,también dicen que en la multitud de consejeros hay un logro . Saludos.

    • Muchas gracias por tu comentario, José Antonio, es lo que este blog necesita para ser más rico y útil.
      Tienes razón en que las respuestas que podemos necesitar se encuentran a nuestro alcance y, al mismo tiempo, pueden estar ocultas a nuestros ojos. Eso es lo que me pasó durante muchos años, que no era capaz de ver cuál era la manera en que podía ser más feliz, hasta que se produjo el primer factor que empezó a acercarme a ese cambio para mejor, en el que espero seguir estando hasta el día que deje este mundo.
      Por eso he empezado este blog: para ayudar a otras personas a que se convenzan de que el cambio es posible y que busquen la manera de conseguirlo, no necesariamente con mis herramientas, porque todos somos diferentes, sino con las que vayan encontrando en su camino.
      Si me ayudáis a difundirlo puede que muchas más personas se beneficien de lo que podemos construir entre todos.
      Un fuerte abrazo.

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