Veredicto: ¡culpable!

Culpabilidad-juzgado

¿Cuántas veces nos hemos sentido culpables por algo en lo que hemos intervenido y que ha tenido consecuencias negativas?

En mi caso, la culpabilidad ha sido la que me ha acompañado durante muchos años de forma implacable; la conozco bien. Por eso hablo de ella con  conocimiento de causa, respetando, eso sí, que las circunstancias de cada persona son diferentes.

En el siguiente enlace hay un artículo que explica bastante bien, a  mi entender, en qué consiste la culpabilidad, con sus factores desencadenantes y algunas formas de acabar con ella: http://www.psicologicamentehablando.com/la-culpabilidad/

Solamente quiero puntualizar que, cuando en el artículo se hace mención a que esos sentimientos de culpabilidad pueden estar provocados por problemas de abusos en la niñez, no tiene por qué tratarse de abusos sexuales o de violencia física, sino que los actos de descalificación o humillación repetitiva por parte de los padres, maestros o amigos, entre otros, también pueden provocar las inseguridades y pérdidas de auto-estima y confianza en uno mismo que generan, en muchos casos, esos episodios culpabilizantes en las personas.

Respecto a la culpabilidad, lo que más me inquieta es que, muchas veces, el sentimiento de culpa nos lo creamos nosotros mismos.

Es cierto que la culpabilidad se origina por hechos negativos que podemos haber provocado, en los que estén relacionadas otras personas, pero en muchas ocasiones esas personas ni siquiera nos culpan de lo que haya ocurrido, sino que somos nosotros mismos los que nos culpamos por ello, sin escuchar a nadie más.

Cuando uno se ve a sí mismo como el culpable de algo negativo pierde la suficiente perspectiva como para ver otros factores que hayan podido desencadenar ese hecho o, incluso, la “posibilidad” de que nosotros no lo hayamos provocado voluntariamente.

Y ante esto ¿qué podemos hacer?

En primer lugar quiero dejar bien claro que, para la mayoría de los mortales,  pasar por ese momento de sentirse culpables va a ser inevitable en algunos momentos de nuestra vida así que, cuanto antes lo aceptemos, mucho mejor.

Sobre lo que podemos trabajar es en la manera de liberarnos de ese sentimiento lo antes posible, ¡eso sí os aseguro que es factible!

En mi caso, la clave me la dio Mª José Iosa, la psicóloga-coach que me ayudó a iniciar mi proceso de cambio personal. Con ella comprendí que yo no había querido hacer realmente daño a los que me rodeaban, sino que no supe hacer las cosas mejor en aquel momento.

Eso no quiere decir que yo no tuviera responsabilidad respecto a mis actos ¡todo lo contrario! Yo acepté que fui el único responsable de lo que me hacía sentir culpable pero, comprendiendo también, que nunca quise causar ningún daño a mi familia; lo que pasó es que no supe tomar las decisiones adecuadas para que aquello no ocurriera. Posiblemente comprenderéis mejor de lo que hablo si leéis la sección “Acerca de mí” de este blog.

Tomar consciencia de que el no saber actuar mejor fue lo que desencadenó aquella desdichada situación me ha ayudado a eliminar el sentimiento de culpa, sustituyéndolo por el de responsabilidad.

¿Qué diferencia hay en esto?

La diferencia es abismal.

Por un lado la culpa me ha dejado de aplastar el ánimo, literalmente, de forma cotidiana. Vivir continuamente con el remordimiento que genera la culpa es insoportable, te estropea el carácter y te resta fuerzas para mejorar, en todos los sentidos.

Además, el sentimiento de culpabilidad no me permitía recuperar mi auto-confianza porque me veía a mí mismo como un ser despreciable, bueno para nada, con lo que cualquier esfuerzo que realizase por mejorar siempre se veía truncado por el pequeño demonio que se me aparecía recordándome lo malo que había sido.

Por otro lado, al integrar el concepto de responsabilidad, ya no intentaba olvidar lo que había pasado ni echarle las culpas a otras personas por ello (cosa que había hecho antes), sino que asumía realmente lo que había hecho para —y aquí está lo importante— aprender de mis errores (intencionados o no) y facilitar así que no se volvieran a repetir.

Se me ocurre una frase para resumir todo esto, a ver qué os parece:

Hay que responsabilizarse para aprender

en lugar de culpabilizarse para sufrir,

sin solucionar nada con ello.

Autoconfianza-salto, superación

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Acerca de Chema Montorio

Facilito el Autoconocimiento personal para impulsar los cambios, personales y profesionales. Mi pasión es contribuir a que afloren los verdaderos potenciales de las personas y transformar la oscuridad en la que viven en luz, con la que ayuden a brillar a más personas.
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4 respuestas a Veredicto: ¡culpable!

  1. Alicja dijo:

    Genial tu resumen, haces que quede bien claro que la ausencia de culpa no exime de responsabilidades.

    Importante que cada individuo asuma las consecuencias de sus actos, y, como siempre, lo mejor es seguir aprendiendo! 🙂

    • ¡Muchas gracias!
      Las palabras y conceptos que usamos son muy importantes, porque las emociones que nos produzcan pueden inclinar hacia un lado u otro la balanza de nuestro estado emocional.
      Y, como bien dices, hay que estar abiertos a aprender ¡siempre!
      Un fuerte abrazo.

  2. Malena dijo:

    La frase final resume de maravillas el plan a desarrollar a partir de ya. Gracias Chemita

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